Los Títulos Españoles de las Películas

Desde hace algún tiempo me vengo dando cuenta de una diferencia, poco notable, quizá hasta carente de importancia, entre las películas en inglés, estrenadas en españa y las que tenemos aquí en América… y no, no es el horrible acento de ashhhh.

Se trata de algo en lo que nos fijamos de pasada, quizá al buscar la peli en el periódico del domingo, pero algo que a la hora de ver la película, muy pocas veces es tomado en cuenta: El título del largometraje.

No es muy notorio, pero a la hora de investigar un poco, nos damos cuenta de una cruda realidad: muchas veces, la traducción de los títulos de las películas en notoriamente mejor en España. Ahora aclararé algunos ejemplos:

007 Diamonds are Forever: Grabada en 1971, dirigida por Guy Hamilton y protagonizada por el mítico Sean Connery, como James Bond. La traduccion del título a latinoamérica fué “Los Diamantes son Eternos” (Sí, como esas oraciones que te mandaban a caligrafear cuando tenías 5), mientras que la traducción española es “Diamantes para la Eternidad”, claramente, como dicen por ahí, mas chulo.

Meet the Spartans: 2008. La parodia de 300, de los mismos creadores que Epic Movie y Scary Movie es otro ejemplo que, al menos para mí, está muy claro. Su traducción al español, en latinoamérica fué “Una Loca Película de Esparta” (Un título que sólo demuestra la poca creatividad de los traductores luego de la pasada película), mientras que en España el título resultó ser “Casi 300″… un título que, a mi parecer, es sencillo, corto, divertido y directo.

007 Goldfinger: 1964. La película de James Bond más conocida de todos los tiempos, también dirigida por Guy Hamilton y también protagonizada por Sean Connery. El título en España se quedó en “007 Goldfinger” (Sí, los titulos en inglés son aún mejores, pero ya eso es otro cuento), mientras que en latinoamérica lo cambiaron a “007 contra Goldfinger” (Tan bonito que estaba, no lo pudieron dejar así?).

The Fast and the Furious: 2001. En esta seguro nadie se pone de mi lado, pero la verdad es que nunca me gustó la traducción literal que se le dió en latinoamérica, titulándose así “Rápido y Furioso”, mientras que en España se le dió, yo creo, una traducción más llamativa, y a la vez simple: “A Todo Gas”.

Bueno, eso son sólo algunos pocos ejemplos, pero la verdad es que ando algo falto de tiempo; son claras muestras de lo caro que nos sale librarnos de las traducciones con acento de ashhhh

PD: Para los que estan en mi contra esto les va a alegrar: En latinoamérica, Epic Movie se llamó simplemente “Una Loca Película Épica”, mientras que en españa fue “La película más grande de todos los tiempos”. Cuando terminabas de leer el título la peli ya estaba fuera de cartelera…

Navidad!

Quizá este sea un momento poco propicio para iniciar un blog, faltando poco para la medianoche del 24 de diciembre, pero aquí estoy, dispuesto a decir lo que tenga que decir.

Para emepzar, me gutaría hablar de la navidad, sus tradiciones y la forma en la que la sociedad la ve. Como todos sabemos, cada país tiene sus tradiciones al respecto de esta “feliz” (Y altamente repetitiva) época; los países del norte, por ejemplo, creen en que un señor gordo vestido de rojo bajará por la chimenea a traerle regalos a los niños a cambio de unas cuantas galletas mientras que los países del sur creen en la mismísima reencarnación del susodicho mesías, que hará el mismo papel del señor de arriba, sólo que sin pedir nada a cambio (Sí, somos pobres, eso para nadie es un secreto…). Quizá esto parezca bastante trivial, tratar el tema de los regalos, pero la verdad es que aquí empieza todo. Los niños, desde pequeños (Cómo si no?) , se les enseña a creer en esto, que una entidad celestial les hace el delivery de sus juguetes preferidos, una entidad de la que se les habla desde que nacen, y cada vez que van a misa (Hablo de los cristianos solamente, ojo), se les enseña que Jesús quiere a todos por igual y otras gilipolleces (No, no soy español…), pero la verdad es que muchas veces esto, al menos en su forma práctica, no se aplica a todos los casos. ¿Qué pasa, por ejemplo, cuando, un niño proveniente de una familia de pocos recursos, feliz de saber que todos somos iguales, se da cuenta de que bajo el árbol, no solo no están los regalos que pidió, sino que, quizá, no haya nada en absoluto?  Cuando hable con sus amigos mejor posicionados acerca de sus Navidades? No sólo causará tristeza… no sólo le partirá el corazón… lo dejará marcado para toda la vida, empezará a mentir, se volverá amargado, desconfiará, odiará… Ésto es algo en lo que la “gente” encargada de dirigir las religiones nunca pensó, nunca piensa y, me temo, no creo que valla a pensar.

Cuando uno es pequeño, generalmente se duerme esperando la llegada de los regalos, con esa falsa creencia de que sólo llegarán si estamos dormidos a la media noche. Ahora, qué pasa si un niño se despierta a mitad de la noche y va a tomar un vaso de agua? Camino a la cocina pasa por la sala (Si es que es lo suficientemente suertudo como para tener sala) y ve a un hombre, gordo, si, pero sin ningún traje rojo. Al momento grita “Mamá! Papá! hay un ladrón!” o algo por el estilo. Al momento el hombre voltea, y al niño se le cae el alma a los pies al verle la cara, y ni hablar de el clásico de los regalos en lña parte alta del armario, qué decepción!

Ahora, tratemos el tema de las comidas. Si bien es cierto que algunas de las comidas de navidad no sean ni tan malas, la verdad es casi todas las comidas navideñas dan asco, y eso no es lo peor, lo peor es que, si eres un niño, te obligan a comerlas, y si te resistes te insultarían o incluso te impondrían un castigo, sólo por el hecho de que no te gusta la misma comida que a ellos! Y si eres un adulto ya (Uy, viejos…), la sociedad te ve como un  anormal y esto puede llegar a tener consecuencias batante adversas con tus amigos, o incluso con esos que se hacen llamar “familia”.

Otra tradición es la de la misa de Navidad (Sí, desperdiciar la “mejor noche del año” es una iditez, pero… qué se le hace?). No importaba que me opusiera, cuando era chico siempre me obligaban a ir. Una perdida de tiempo bien sabida, pero al parecer para mi sagrada madre y su hermana era muy importante escuchar a un cura mofletón hablar por una hora entera, cagados todos de sueño, aburridos hasta más no poder, con el sonido de los fuegos artificiales retumbando en nuestro casi apagado cerebro cuando podríamos estar durmiendo, jugado videojuegos o cualquier otra cosa más “en familia”.

Mi conclusión es que, todas estas “tradiciones (Como ellos las llaman), son nada menos que mentiras y pérdidas de tiempo. Linda forma que ha tomado esta celebración para explotarnos año tras año, haciéndonos comprar fuegos artificiales, comida asquerosa, estimulado las donaciones (Aquí el PS3 cuenta $3000US.) , y propiciando las peleas familiares. No ahy duda, Amo la Navidad!

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